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lunes, 18 de agosto de 2014

Francesc Raspall 11 de Julio de 1940

 

 
 
HOSPITAL MILITAR
IRALABARRI
BILBAO 11 de Julio de 1.940
Srta. Francesca Lladós Castellet
S A B A D E L L . –
Querida amiga Francesca: recibí la tuya, a su debido tiempo; mi intención era contestarte más pronto. No lo he hecho, y tengo mis razones para hacerlo. Amiga, he sido licenciado; me han concedido la prórroga que había pedido, por hijo de padre septuagenario. No sé con seguridad que día iré por ahí. Lo que puedo asegurarte, es que será dentro de éste mes.
Como ves, la suerte no me abandona, a pesar de todo. Seguramente hay mucha parte de razón, en la máxima que dice; “la suerte no es de quien la busca, sino del que la encuentra”.
El principal motivo de la presente, ha sido decirte lo de la licencia. Lo mucho que tengo para contarte de por aquí, te lo contaré cuando llegue.
Bien, de momento nada más. Recibe junto a mi aprecio, el más ferviente recuerdo de tu amigo, que te recuerda
Francisco
P.D.- Saluda de mi parte a tus hermanas y demás familia.








viernes, 15 de agosto de 2014

Francesc Raspall 17 de Mayo de 1940




 
 
HOSPITAL MILITAR
BILBAO 17 de Mayo 1940
A Francesca Lladós Castellet
S a b a d e l l .
Querida amiga: He recibido la tuya del 12 del corriente, y me propongo contestarla.
Recuerda que un día, y en una de mis cartas, te decía que no te preocuparas por contestarme, pues me hago cargo del trabajo que tienes; hoy te lo repito, no hace falta que te excuses, pues creo que si no contestas más pronto, es debido a que no te queda tiempo para hacerlo, así pues, entendidos.
Por aquí no hay nada nuevo, todo más o menos sigue igual. El pasado domingo, no, digo mal, el pasado jueves, fui a la Plaza de Toros de Vista Alegre a presenciar una novillada. No sé si te interesan las corridas de toros; por mi parte te diré que todo el arte, y todo el salero que muchos le encuentran, yo no lo sé ver. Dicen que es una cosa españolísima…. y me pregunto al presenciar uno de estos espectáculos, si es que estamos en el siglo XX, o a mediados de la edad de piedra. Al leer tantos aspavientos, quizás pensarás ¿entonces para que fuiste?... Para perder el tiempo; muchos días al acabar el trabajo de la oficina, me encuentro que no sé qué hacer, ni a donde ir y el pasado jueves fue uno de estos días.
No hace muchos días que en el Teatro Arriaga, (esto no sé si ya te lo he dicho en mi anterior carta) estrenaron “Mari-Eli”; una comedia lírica de costumbres vascas. El libreto es de Carlos Arniches y Eloy Garay. “Mari-Eli”, es la eterna mujer que se ve sometida al fuego de un amor sincero, aunque la previsión familiar la encamine hacia otro amor. Y como ya es sabido que contra el amor no hay obstáculos ni razonamientos, la chica acaba por seguir el camino que le señala el destino, no sin que antes ocurran unos cuantos episodios que permiten descubrir la grandeza de alma de un fraternal amigo del novio verdadero de la chica. Es precisamente con éste amigo con el que quieren casar a la “Mari-Eli”. Al final todo se arregla, y todos quedan contentos.
Como ves, la comedia no tiene excesivas complicaciones, aunque la fantasía inagotable de Carlos Arniches haya introducido un episodio dramático, basado en el naufragio de un pescador, -un rival salva al otro rival-. El ambiente vasco, pues la obra acontece en un pueblecito de la costa vasca, ha permitido al maestro Guridi, hombre conocedor de las costumbres de su tierra, compaginar una partitura muy adecuada a sus cualidades de compositor. El público hizo repetir casi todos los números, que fueron premiados con largos aplausos. Matilde Vázquez canta admirablemente su papel “Mari-Eli”, que por cierto esta preñado de dificultades considerables. Pere Terol (“Teles”), se ve sometido a una dura prueba, de la que sale victorioso, a base de facultades. Guzmán –el tenor- canta el papel de “José Mari”, con absoluta fortuna, y los demás se deshacen con bastante acierto de sus respectivos papeles. Resultado: Una magnifica velada, que dejó un buen recuerdo en Bilbao.
Bien amiga, no continuo más haciendo de “cronista barato” y de “latoso”, pues creo que ya debes estar cansada de leer necedades.
Una pequeña observación a tu carta. Quizás me juzgues demasiado favorablemente, cuando hablas de mi voluntad y constancia (…)
No des a éste último párrafo, una interpretación inadecuada; me dolería.
Me hablas de las sardanas. Yo aunque no las había bailado casi nunca, a pesar de que sé (¿quién siendo catalán, y catalán de corazón, no sabe bailar nuestra danza?...) al sentir, desde esta tierra lejana el trino de la tenora (por radio) se me llena el corazón de alegría y un recuerdo, un recuerdo sonriente, se hace dueño y señor de nuestro pensamiento, que se complace en recordar nuestra tierra. Siguiendo palmo a palmo a nuestra ciudad, recordar una por una a todas las personas que nos interesan, y maldecir también, uno por uno, a todos los que la desprecian… Tú lo sabes, como yo, como muchos…
“La sardana es la danza más hermosa de todas las danzas que se hacen y deshacen…”
Bien amiga, ahora sí que no continuo más, recibe el aprecio ferviente de tu alejado amigo, que no te olvida
Francesc Raspall
P.D. Como siempre, recuerdos a tu familia y demás amigos.


lunes, 11 de agosto de 2014

Francesc Raspall 2 de Mayo de 1940

 

 
 
HOSPITAL MILITAR DE
IRALABARRI
BILBAO
A 2 de Mayo de 1940
Srta. FRANCESCA LLADÓS CASTELLET
S a b a d e l l . –

Querida amiga: He recibido la tuya del pasado 28 de Abril, y me propongo contestarte.
De la misma manera que a ti, me sorprendió también a mí, tu carta. Creía (y al expresarme así, te ruego que me perdones) encontrar en ella un regusto a resentimiento, pero me he convencido, que si yo sigo siendo Raspall, aquel que siempre se te ha mostrado, tal como es, tú continuas siendo la FRANCESCA de siempre, la que tuve la suerte de conocer en un tiempo algo lejano. Como te dije anteriormente, repito; no por mí interrumpas la marcha de los acontecimientos; no por mí tengas el espíritu apesadumbrado, ya que nada podemos hacer los mortales contra el predeterminado destino de las personas…. Así pues, no te obsesiones, y a vivir, y disfrutar de la vida mientras puedas ya que desgraciadamente, los momentos tristes y angustiosos, son muchos más que los momentos buenos.
¿Dices que si te guardo rencor? Amiga mía, en el corazón de un ferviente enamorado, lleno de un sentimiento tan elevado, la mezquindad del rencor, no tiene cabida. Si me pidieras la vista, la daría por ti y me sentiría feliz… pero hablemos de otras cosas.
Dices que por unos momentos, te imaginas lo que representa ver por la ventanilla de un tren, cómo allá lejos se van perdiendo en la infinidad del espacio, los edificios de muestro pueblo… Yo solo puedo decirte, que aparte de unos momentos, que me callaré, el dejar Sabadell, el dejar Cataluña, es lo que más me impresiona… Una vez más comprendo, que hay mucha parte de verdad en aquella canción…
Dulce Cataluña, Patria de mi corazón
quien de ti se aleja, de añoranza muere…
No me extraña lo que me dices, de cómo se divierte la gente. Para nuestra desgracia, vivimos unos momentos bastante críticos, durante el transcurso de los cuales se ha de seguir la corriente, con la esperanza de que a no tardar se normalizará la situación, y entonces, quien sabe lo que puede ocurrir; mientras tanto, paciencia y esperanza…
De Bilbao, poca cosa que contarte que no sea repetirte lo que ya te he dicho. Ayer miércoles fui al teatro Arriaga, al estreno de la zarzuela de costumbres vascas, del maestro Guridi (vasco) llamada “Mary Ely”, interpretada con mucho acierto, por Pere Terol y Matilde Vázquez; la música es de una sensibilidad maravillosa y de una expresión decantada a lo sublime; el diálogo, es una exaltación constante de las costumbres de la gente del mar, de las regiones del Norte. En conjunto, una buena velada.
También por aquí las diversiones se ven concurridas, y dentro de lo que nos permite nuestra condición de “caloyos”, nosotros también procuramos pasarlo lo mejor posible, ya que actualmente estamos en periodo parasitario, que aunque nos aumenta la edad, no cuenta en nuestras vidas.
Bueno Francesca, nada más de momento; repito, vive tranquila y sonríe a la vida, que esta también te sonreirá.
Recibe un apretón de manos de
Francesc Raspall
que te recuerda
P.D.- Recuerdos para tu familia y demás compañeros.

lunes, 4 de agosto de 2014

Francesc Raspall 23 de Abril de 1940

 

 
 
HOSPITAL MILITAR DE
IRALABARRI
BILBAO
23 de Abril 1.940
Srta. FRANCISCA LLADÓS CASTELLET
S a b a d e l l . –

Querida amiga: Después de un viaje bastante aburrido, durante el cual no pude cerrar los ojos, he llegado a Bilbao, hace un par de horas.
Después de escribir a mis padres, la primera en tener noticias mías eres tú. Pero poca cosa tengo para contarte. La monotonía del paisaje aragonés, no reúne suficientes condiciones para que te haga tomar la molestia de leer un poco de literatura barata, y más si tenemos en cuenta la gran baratura de la mía.
De nuevo he sentido la emoción de dejar una vez más el pueblo en que nací, en el que di mis primeros pasos; esta ciudad que me guarda tantos recuerdos, tantas ilusiones, tantas esperanzas. Créeme, Francesca que el que nunca ha salido de ella, no puede llegar a hacerse cargo. No obstante, también una vez más, he sabido acallar en mi todo sentimentalismo, volviendo a ser el Raspall de siempre.
Por hoy ya me perdonarás que no sea más extenso, pues he llegado “hecho papilla”, y he pedido permiso al sargento para irme a dormir un poquito.
Como supondrás la dirección no ha variado.
Bien, por lo tanto en espera de tu respuesta, se despide cordialmente, como siempre tu amigo,
Francesc Raspall
que te recuerda

Te agradecería que des recuerdos a las hermanas Torelló y demás amigos, y al mismo tiempo haz llegar a tu familia mi aprecio.

viernes, 1 de agosto de 2014

Francesc Raspall 5 de Marzo de 1940




 
 
HOSPITAL MILITAR
DEL
GENERALÍSIMO FRANCO
BILBAO
5 de Marzo de 1.940
a FRANCESCA LLADÓS CASTELLET
S a b a d e l l.-
Amiga Francesca: Recibí la tuya del 20-2, y hoy llegando de un viajecito la contesto.
Gracias por desearme la mejoría de mi enfermedad, estoy ya completamente curado y con fuerzas suficientes para poder sobrellevar todo cuanto pueda reservarme la suerte; las divagaciones y los pensamientos que tanto me preocupaban antes, se han desvanecido por completo, ya no me asusta el futuro… No sé qué fuerza maravillosa ha obrado en mí; no sé a qué se debe éste cambio, pero lo cierto es, y por lo tanto lo más importante, que he cambiado.
Ciertas cosas que han ocurrido y que no es oportuno que te lo cuente por carta, me han enseñado a mirar la vida casi con desprecio. Si no fuera de poca hombría, te diría que todo me da igual, que poco me importa lo que pueda suceder.
Al leer la tuya, me ha parecido un sueño la excursión a Sant Llorens y por unos momentos, me he dejado llevar por los pensamientos y me he encontrado transportado en medio de las frondosidades que citas, he visto uno por uno, a todos los que allí nos reunimos, y he vivido en sueños de nuevo, momento a momento, lo que un día vivimos todos. Pero la realidad cruda y desafiante me ha despertado de golpe, y he recordado con tristeza los amigos que perdimos, los que en la flor de la juventud fueron segados por la muerte.
Amiga, perdón por estos momentos de triste recuerdo que pienso que no te molestarán, pero que emocionan.
Por aquí continúa poco más o menos, todo igual. Lo único nuevo que hay son los partidos de futbol que nos permite contemplar el torneo de la Primera Liga. En cuanto al tiempo, mucho mejor y con un sol que da gusto pasar largos ratos sentado en el patio del Hospital leyendo o hablando con los compañeros.
Por mi familia me he enterado que por Sabadell también continúa todo igual. Una de las novedades que más contento me ha puesto, es la de que seguramente seré tío de otro pequeño que ha de venir.
Bien Francesca, por hoy no te cuento nada más, ya que no sé qué decirte, recibe del que es incondicionalmente tu amigo, un fuerte apretón de manos
Francisco Raspall
FRANCESC RASPALL VENTAYOL
Jefatura de Sanidad Militar de Vizcaya
Hospital Mtar, de IRALABARRI
B i l b a o . –

Recuerdos a tus padres y hermanas y demás amigos

lunes, 28 de julio de 2014

Francesc Raspall 13 de Febrero de 1940

 

 
 
HOSPITAL MILITAR DE
IRALABARRI
BILBAO Bilbao 13 de febrero de 1.940
A Francesca Lladós
Sabadell.
Querida y como siempre inolvidable amiga: te pido perdón antes que nada, por el retraso en contestarte, justificado por cierto, más que la anterior. He pasado cerca de cuatro semanas en la cama; una fuerte gripe me ha tenido sin poderme levantar. Hoy es el segundo día que me levanto y me veo con fuerzas para escribirte. Perdóname también, las muchas faltas que entre estas letras encontrarás, a causa de haber dejado de practicar la escritura catalana.
Como consecuencia de la enfermedad no he tenido ocasión de salir, y por lo tanto no tengo muchas cosas para contarte. Sin embargo procuraré ser un poco extenso, para corresponder así a la tuya.
Creías, según dices, que iba con permiso… No has acertado y lo siento mucho… En fin, paciencia que es la madre de la c….
Me gustan, y acepto los consejos que me das. Creo efectivamente que son acertados y procuraré seguirlos, a pesar de ser un poco difícil. Es cierto que un instante solamente, puede cambiar por completo nuestra vida, y hay que vivir intensamente el presente. Yo no puedo hacerlo, pues actualmente no me pertenezco a mi mismo; no soy libre de mis actos, ni tan solo puedo exponer mi opinión. La Patria me necesita y hay que hacerlo así.
Como te decía en mi última, el traslado al Hospital Militar de Iralabarri, ha motivado un cambio de vida, y por cierto, más provechosa que antes. Aquí tenemos los mismos beneficios. La comida no es tan abundante, pero es mejor y mejor cocinada; nos han aumentado el sueldo, ahora cobramos unas cincuenta pesetas al mes, que unidas a otras tantas que me envía la familia, me permite darme algún gusto, al que antes tenía que renunciar.
Por aquí el frio es bastante intenso y la humedad muy alta, cosa que propicia los resfriados y como consecuencia de estos, la gripe. A mí me ha dejado bastante delgado; he perdido cuatro quilos, a pesar de haber comido bien.
Creo que empiezas a aficionarte al baile, según tú te pasas algunos ratos bailando sola… yo también practico, y pienso que no seré tan “patoso”. Pero comprendo que el baile no es mi fuerte.
En la próxima ya te daré más detalles y haré lo posible para continuar mi “sección de información” pues por hoy no es posible hacerlo.
Nuevamente te ruego perdones éste retraso involuntario y las muchas faltas que en la presente encontrarás.
Recibe junto a mi aprecio, un fuerte apretón de manos de
Francesc
Mi nueva dirección:
Jefatura de Sanidad Militar de Vizcaya
Hospital Militar de Iralabarri
BILBAO


viernes, 25 de julio de 2014

Francesc Raspall 12 de Enero de 1940




HOSPITAL MILITAR
DEL
GENERALÍSIMO FRANCO
BILBAO
12 de Enero de 1.940.
Srta: Francesca Lladós Castellet
Sabadell
Apreciada amiga: A su tiempo recibí la tuya, la cual contesto con un poco de retraso, lo cual tendrás de perdonarme.
Hay una causa que seguramente puede justificarme un poco. El cambio de dirección. Te contaré. El Hospital en que estaba antes, ya no existe, nos han trasladado a otro. Iralabarri se llama, como comprenderás, con el trajín del traslado, a más el organizar de nuevo la documentación, expedientes, etc; nos ha representado un poco de trabajo, tanto así, que nos hemos pasado poco más de diez días sin salir a pasear. Ahora ya de vuelta a la acostumbrada normalidad, me apresto a escribirte.
Pocas cosas tengo hoy por contarte. Estoy de guardia en la oficina. Fuera está nevando. El frio se deja sentir bastante; parece que el Año Nuevo ha venido con mucha frescura. ¡Año Nuevo!, vida nueva… ¡quién no ha hecho al principiar el 1940, sus planes, sus proyectos, para emprender una vida nueva!... Yo también los he hecho… Al transcurso del tiempo, se agravan más los problemas de lo que ha de constituir nuestra vida futura. Tengo frente a mí, la perspectiva de unos ocho o diez meses más de “mili”, perspectiva que no me asusta, pues como sabes estoy en un buen destino. No obstante no deja de preocuparme el que con mis 21 años próximos a cumplir (el día 14 de éste mes), sin oficio ni carrera acabada, tenga que afrontar nuevamente dentro de poco menos de un año, los problemas y las preocupaciones de la vida civil… Claro que podré entrar a trabajar en un Bar, del cual mi padre es socio capitalista, pero no me resigno, aún cuando mis estudios son pocos e incompletos, a ser un triste camarero toda mi vida. Tu sabes que en éste mundo, todos ambicionamos algo… y natural es que yo también lo ambicione. Veremos si con voluntad, que no ha de faltarme (aunque esta a veces de poco vale), puedo salir airoso…
Perdona éste pequeña expansión, es quizás propio del ambiente en que vivo.
De la tuya te diré que no me ha extrañado tu retraso, más cuando ya estaba advertido con anterioridad. Me entusiasma la idea de verte ocupada como dices, y más si cabe, en una labor que haces a gusto.
Me dices que la disminución de tu correspondencia es de tan ínfima importancia para nosotros, que casi podríamos calificarla de nula. Para los otros, no sé que representará, pero para mí es de tan gran importancia, que de perderla, me sentiría tan apenado, como con la pérdida de un hermano.
Referente al programa de las “fiestas pasadas me limitaré a decirte que no lo he pasado del todo mal, pero como en casa tampoco, ni mucho menos.
Por hoy no te haré mi acostumbrada sección de “información”, pues el sueño ya empieza a apoderarse de mí; son las once y media, y la cama me aguarda.
Recibe un afectuoso saludo, que espero hagas extenso a tus familiares, de éste tu amigo incondicional
Francisco Raspall
Ni nueva dirección:
Jefatura de Sanidad Militar de Vizcaya
B i l b a o

Perdona las faltas de la máquina, pues he cambiado y aún no la conozco muy bien

viernes, 4 de julio de 2014

Francesc Raspall 1 de Ocubre de 1939

 


 
 
Francisco Raspall Ventayol
BILBAO a 1 de octubre de 1.939 –AÑO DE LA VICTORIA.-
A Francesca Lladós
SABADELL.-
Amiga de siempre:
Recibí la tuya del 22-9, y hoy que tengo un rato disponible me apresuro a contestarla.
Veo, es decir, leo, que no estás en Sabadell, cosa que si como dices es por tu bien, me alegra.
Me hablas de la Naturaleza: te envidio. Yo no tengo muchas ocasiones de salir a respirar “el airecillo dulce y agradable que nos reconforta” (¿recuerdas…?). Créeme que me encantaría poder contemplaros por entre los avellanos, con los “típicos” pañuelos anudados a la cabeza, y la satisfacción, que supongo, debe pintarse en vuestros rostros.
Referente a la parte menos romántica y más positiva de que me hablas, te diré que “las rosas son bonitas y olorosas, pero tienen espinas”… así que adelante y ánimo, que en esta vida hay que saber conformarse.
Antes de seguir y para tu tranquilidad te diré que ya no estoy tuerto… cuando empezaba a acostumbrarme a mirar con un solo ojo, me quitaron el parche.
Por tus sueños no te preocupes mucho; quizás algún día lleguen a realizarse (yo así lo creo).
Me parece verte con el cesto al lado y el podador en la mano, recogiendo la uva, y quizás comiendo más que recogiendo, pues así me lo hace creer tu “¡Que alegría!. ¡Allí sí que voy a satisfacer mi estomago de uva!”
No puedo contarte muchas cosas de por aquí, pues se nos han cerrado dos Hospitales de la Provincia y el poner en orden el fichero, expedientes y demás documentación, nos ha privado durante varios días de salir, no obstante algo te contaré.
Adjunto te envío un “pequeño” dibujo (si es que se le puede llamar así), pequeño en dimensiones y en arte, en el que de una manera no muy exacta, podrás ver uno de los puentes que se extienden a lo largo de la Ría. Construido en su mayor parte por traviesas de hierro, esos puentes tienen por objeto facilitar el paso de la ría a las personas y carruajes, sin que por eso sean estorbo para las embarcaciones de más o menos tonelaje que surcan las aguas de dicha Ría.
Hace cosa de un mes, junto con dos compañeros, hice una pequeña excursión. Fuimos a la Ermita de San Roque, que en ocasión de ser su Patrón celebraban una “jira”. Llegados allí, después de unos tres cuartos de hora de camino, yo poco conocedor del terreno, me perdí entre la gente. Andando y a fuerza de codos, pude salir de entre el barullo y alejarme. Subí a un montículo de escasa altura, desde el que pude contemplar la magnificencia del paisaje. Sentado, cabizbajo y meditabundo, pensaba… en mis pensamientos… ¿Qué es lo que debo ser yo, en una mañana no lejos?, me preguntaba. Mi mirada vagaba en el vacío, posándose aquí, allá, al mismo tiempo que interrogaba aún. No obtuve respuesta… un escondido riachuelo que serpenteando iba a morir en la Ría; unos pinos movidos por el viento dejaban oír un murmullo, como un lamento… Recordé los tiempos pasados, nuestras alegres excursiones ¡cuando aun estábamos todos!... ¡cuán distinto y cambiado me encuentro ahora!... ¡cuán solo!... Una bandada de pájaros, con sus alegres trinos, me despierta de mi letargo. ¡Ellos son felices!... Les envidio. No entienden ni sufren las miserias de esta vida… viven alegres… A mi vera, todo respira a primavera… y yo me asemejo al otoño. ¿Cuánto tiempo estuve así? No lo sé ni me di cuenta; me llaman; mis compañeros me han encontrado. Como un autómata me levanto. Vienen con unas amigas suyas; “hemos bailado”, me dicen… Entonces despierto… ¡Mi alma había regresado de un largo viaje, por la región de los sueños! Estaba de nuevo en éste mundo…
Pasé una tarde que no olvidaré nunca.
Bueno amiga, por hoy, no más, y es a pesar mío créeme, es a pesar mío repito, que pongo fin a mis letras. En mi próxima quizás me encuentre en un estado de ánimo que me permita presentarme como “mi otro yo”.
Recibe un cordial saludo, que ruego hagas extenso a tu hermana y familia.
Francisco Raspall
P.D. ¡El permiso se acerca!...

viernes, 20 de junio de 2014

Francesc Raspall 3 de Mayo de 1939




 
Burgos, 3 – 5 – 39 (Año de la Victoria)
A Francesca Lladós
Sabadell.-
Querida amiga: Recibí la tuya ayer, y hoy aprovechando que estoy de guardia, me apresto a contestarla.
¿Qué pasa en ti?... ¿Es qué no queda nada de aquella muchacha animosa y llena de esperanzas que yo conocí?... ¿Qué fenómeno ha obrado en ti?... quisiera comprenderlo; casi lo comprendo…
Hasta la mitad de tus letras, te me presentas cual habías sido hasta ahora; encontré un poco extraño lo de la monotonía, pero la creí motivada por tus ansias de viajar, de “conocer mundo”, (como más arriba dices).
No dudo de lo frágil de tu espíritu y alma, por eso en una ocasión (perdona que te la recuerde) te expresé mis sentimientos, que siguen siendo los mismos –no lo dudes-.
Quisiera tener el poder suficiente para eclipsar las brumas que ensombrecen el horizonte que tus ojos (bellos, por cierto, aunque inquietos), contemplan. Quisiera borrar de tu pensamiento, desarrugar tu adusto ceño, y llevar, -a ser posible- a tu alma, un poco de mi esperanza, de mi optimismo, de mi… amor.
el día que marchamos a Igualada… bien lo recuerdo, y más aún recuerdo a unos amigos, que, emocionados se despedían, pensando en volver… Dices: “Tú estabas igualmente optimista”… ¡Optimista!, sí, pero mi espíritu estaba en casa, donde dejé a mi madre llorando, (quizás, presintiendo lo que yo iba a sufrir); mi espíritu estaba en Sabadell (como está ahora), siguiendo una por una sus calles, sus edificios, recordando los seres queridos ¡entre ellos TÚ…! ¡Optimista!... sí, pero mi corazón sangraba…
Yo volví, es cierto. Volví; pero el sufrimiento moral había ya hecho presa en mí.
¿Cuándo mis visitas a tu casa, habías notado algún cambio en mi?... Pues sí he cambiado; soy el mismo corporalmente, pero… ¿Tú sabes, que cuando se quiere más a una madre es precisamente cuando te falta?... Pues eso ha pasado en mí, ¿me entiendes?
¡Destino y fatalidad! -dos palabras que son inseparables-. ¿¡Tú, una muchacha que en nuestros estudios, eras aplicada; tú que has tenido la suerte de cursar (aunque en parte) el bachillerato; tú inteligente… crees en el destino, la fatalidad; tú, con sobrada fuerza de voluntad, te ves impotente para evitar que “eso” haga presa en ti?! ¡No!, Francesca, ¡vuelve en ti!, despierta de ese letargo en que te has metido… y vuelve a ser la amiga que, en mis tiempos estudiantiles, tuve la suerte de conocer.
Quizás, encuentres también, especial mi carta. Espero que comprenderás; hasta ahora era un chiquillo; la experiencia llevada en estos dos años, me permite decir: -¡Soy un hombre!-.
Quiero decirte algo, y quiero además, que me juzgues cual soy, y que comprendas, que si no fuese a petición de mis sentimientos, no te lo diría… Francesca ¡te quiero! ¿quieres ser mi prometida?...
Espero, contestarás. Te advierto que de tu respuesta dependen los actos de mi vida futura. ¡Soy un egoísta! ¿verdad?...
Bueno sin más por la presente (si hay algo en esta que te ofenda, perdónamelo) no quisiera perder tu grata amistad.
Recuerdos a tu familia, y tu recibe los respetos de tu amigo
Francisco Raspall Contesta pronto
P.D. En la próxima te contaré algo de la Catedral y Museo de Burgos


lunes, 16 de junio de 2014

Francesc Raspall 22 de Abril de 1939

 
 

 




 
Arriba España Viva Franco
Burgos, 22 abril 1939 (Año de la Victoria)
A Francisca Lladós
Sabadell
Apreciada amiga: Ante todo te ruego me perdones, pues no pude ir a despedirme como hubiera sido mi deseo, no sabía seguro el día que partiría; así que fui a Barcelona y se me quedaron, eso fue el sábado, 15; espero pues te harás cargo.
Por la Caja de Reclutas fui destinado a Sanidad en Burgos.
Poco puedo contarte de él, hace pocos días que estoy aquí, pero te haré un “pequeño” relato del viaje y de mi estancia en esta hasta la fecha.
Salí el sábado por la mañana de Sabadell, con ánimo de volver y pasar el domingo en casa; pero mi sorpresa llegó al límite cuando me nombran, entre otros, y nos dicen: (eso por la mañana), -a las tres y media aquí dispuestos a marchar a Burgos-. Hubiese querido volver a Sabadell, pero ya imposible, a menos que me expusiera a cargarme una bronca o un arresto. Así pues opté por quedarme en Barcelona a comer y presentarme a la Caja a la hora fijada.
Llegados que fuimos allí, nos nombraron por lista, dándonos a cada uno seis pesetas (socorro de viaje) un plato y una manta, indumentaria indispensable a nuestro papel de “quintos”. A eso de las siete y media salimos, debidamente formados de a tres, unos doscientos cincuenta individuos, producto de los destinos de aquel día, con dirección a la Estación del Norte interrumpiendo el tráfico a cada bocacalle, y ensordeciendo con nuestros cantos a los transeúntes “algún que otro” vecino curioso que asomaba en “alguna que otra ventana de los famosos “rascacielos” Barceloneses.
¡Por qué tardarán tanto en arrancar los trenes destinados a llevar reclutas!¿… A las nueve y media salimos de Barcelona debidamente colocados en vagones de… “carga” en los cuales la comodidad brilla por su ausencia…
¿Será tan largo el trayecto de Barcelona a Zaragoza, como para pasar veinticuatro horas en el viaje?... ¡Veinticuatro horas! ¡Un día!; metidos dentro del ya familiarísimo vagón.
Después de una hora de espera (seguramente no llegaban a ponerse de acuerdo el jefe de la Estación y maquinista -¿-), salimos de Zaragoza. Desde aquí el viaje observa un cambio de aspecto. Dejamos de ver ante nosotros los campos faltos de cultivos y aparecen otros (no en general) aisladamente cultivados.
Seguimos, el traqueteo del tren es incesante, tengo los huesos molidos… ¡quién tuviese un colchón donde sentarse!
A las diez y diez minutos (hora exacta en el reloj de la Estación) llegamos a Miranda de Ebro, estación de gran importancia, pues de ella parten trenes, correos, para San Sebastián, Burgos y otras capitales importantes. Nos dan una buena noticia; no partiremos hasta las dos cuarenta, enganchados en el correo para Burgos.
Bajamos del vagón, pasamos lista, por si a alguno se le ha ocurrido quedarse a ver la Pilarica. Estamos todos. Debidamente autorizados por el jefe de expedición (un Sargento muy simpático, y por añadidura, baturro) podemos ir a dar una vuelta por el pueblo. Poco tiene de importante. Las mujeres nos ofrecen quesos, bocadillos y vino (desde luego, pagándolo todo); nuestros estómagos piden a viva voz algo con que llenarse. ¿Qué más bien que un cacho de queso, un bocadillo de chorizo y un buen vaso de vino, de buen vino?...
¡Son las dos treinta!..., a escape a la Estación; llegamos, han pasado ya lista; vamos al sargento (ya malhumorado) nos mira frunciendo el ceño,… (todos callamos) por fin los pequeños hoyuelos de sus mejillas se profundizan… sonríe ¡estamos salvados de una bronca! Después de las consiguientes idas y venidas, cambiando de vía y maniobrando, salimos de Miranda.
Eso ya es otra cosa, ya no vamos en el tren de marcha lenta y horrendo traqueteo, vamos en el correo. Cuatro horas escasas de viaje bastaron para encontrarnos en Burgos. Otra vez pasamos lista. Presentes todos.
¡Burgos!
Por el Espolón, paseo principal de esta ciudad, nos dirigimos al cuartel de Sanidad Militar. Hemos andado media hora… llegamos; somos oportunos se está repartiendo la cena; cenamos (patatas con carne, tortilla de patatas, manzana y vino). No habiéndonos sido posible encontrar cama disponible en el cuartel, decidimos ir a dormir a Burgos. (Paciencia) otra media hora de andar ¿por qué estará tan lejos ese bendito cuartel?...
Después de haber oído de boca de tres posaderas –y no con mucha amabilidad- no tenemos cama, acompañados por un mozuelo logramos encontrar unas camas dispuestas a recibir nuestros casi descompuestos cuerpos.
A la mañana siguiente, después de dormir toda la noche como unos lirones, nos aseamos un poco, cargamos con el equipo y emprendemos la marcha hacia el cuartel.
Después de tomarnos la afiliación, nombres, oficios y otros detalles por el estilo, nos mandan al botiquín donde nos reconocen, y nos dan… (claro, y no es por menos) útiles para todo servicio; del botiquín otra vez a la oficina y de la oficina al almacén.
¡Al almacén!; allí es donde nos cargaron con el uniforme, botas, calzoncillos, camisa, toalla, etc. y cargando con todo nos dirigimos al dormitorio. Miramos como nos sientan los nuevos uniformes.
¿Por qué tendrán tantos botones?... Unos doce en cada pierna. Me viene pequeño; voy a cambiarlo; me viene grande; otra vez cambiado; ¡por fin! después de algunos esfuerzos logro meterme dentro. Nos miramos unos a otros y nos reímos a mandíbula batiente.
El cuartel reúne todas las condiciones higiénicas (ahora hablando en serio), duchas, wáter, comedor, dormitorio, biblioteca y cantina; solamente hay una cosa que no me gusta, la cuadra de las mulas; ¿por qué comerán tanto estos dichosos animalitos? o mejor dicho, ¿por qué tendrán la manía de sacar todo lo que comen?...
Podría contarte algo más, pero no quiero cansarte, y a lo mejor si te lo cuento todo ahora, no me queda para otra carta. Solo te diré que Burgos no me gusta y que si alguna vez me pierdo que no me busquen en él.
Y nada más, recuerdos a Teresa, Ventureta, a tu hermana y familia y demás amigos y tu recibe un apretón de manos de tu amigo
Francisco Raspall
P.D. nº 1 Pienso visitar la catedral, ya te contaré algo de ella.
P.D. nº 2 Mi dirección: Francisco Raspall
Cuartel de Sanidad Militar
Compañía Depósitos
Burgos
P.D. nº 3 Ya ves que soy extenso, veremos si tú lo eres igual ¿cómo va la Perfumería?... contesta pronto, pues es fácil que nos cambien de lugar.