19.07.38
Compañera
Francesca
Después
de la mala noticia que me acabas de dar, tanto yo como los compañeros
que están junto a mi nos hemos quedado ni sé como decirlo, tu ya
puedes pensar nuestro estado en aquellos momentos, nosotros ya
sabíamos que estaba herido de gravedad más nunca habíamos pensado
que hubiese de llegar hasta este punto en que todo el mundo se duele
de perder un compañero, aunque yo con él, no eran muchas las veces
que habíamos hablado más había una amistad o sea la edad, el que
se encontrara en las mismas circunstancias en que me encuentro yo en
la actualidad y la amistad con su hermana y también una de tus
amigas más apreciadas. Qué le vamos a hacer, lo de cada día, eso es
lo que hace que nos tengamos que conformar.
Ahora
ya no estamos en el pueblo donde últimamente nos encontrábamos y
por tanto ya no puedo leer más libros de coles ni acelgas, ya sé de
las necesidades en las que os encontráis por Sabadell en el ramo de
la manutención, tanto en casa como la familia de los compañeros
todos dicen lo mismo, me sabe muy mal más de cuatro veces que
vosotros no podáis participar en alguna abundancia que por aquí de
vez en cuando encontramos aunque esperamos que pronto no nos tengamos
que preocupar más y que todos en nuestras casas podamos hacer un
plato de lo que queramos.
Me
dices que por ahí ha estado unos cuantos días el compañero
Prunes, ahora me sabe más mal el saber que el día que os
telefoneamos lo hicimos demasiado pronto. No sé por ahora cuando nos tocará ir con permiso pues delante nuestro parece que tenemos un grupo de compañeros del 41 que aun irán antes que nosotros. De
todas maneras esperamos poder ir un día u otro, ahora dicen si
nuestra División tiene que ir a relevar a otra de un frente de por
aquí arriba, de todas maneras esperemos que nada malo nos ocurra.
Hoy
nos hemos entretenido en hacer unas líneas para la F.A.E.E.P.
seguramente cuando esta llegue a tus manos ya la habréis
recibido, en ella ya os explico más o menos como ha ido. Hemos
comido, hemos festejado, ya no podemos pedir más, satisfechos de la
jornada y con ganas de volver.
Ya
ha llegado el turno de la fruta madura, ya era hora pues estamos hartos, de verde. Ahora estamos en una gran casa de campo, como si
dijéramos un cortijo de los que hay en Andalucía que como ya sabes
no puedo decir el nombre, está toda rodeada de árboles fruteros
sobretodo ciruelas y peras, pronto veremos higos y uva pues ya
empiezan a ser bonitos y esperamos a su tiempo para darnos un
atracón. Notarás que me ha salido un pareado pero es que la carta
de la escuela la hemos hecho así.
Acabaré,
pues ya han tocado silencio y aun tengo que hacer dos más, por lo
tanto, esperando tu próxima y esperando que estés bien de salud
acabo esta.
El
compañero
J.
Ribas
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