viernes, 26 de julio de 2013

Ramón Batalla 12 de marzo de 1940



Málaga, 12-3-40
Señorita Francesca Lladós
Sabadell
Querida amiga: Hoy he recibido la tuya del 7. En una anterior te dije que quería reducir mi correspondencia a la más mínima expresión, pero no puedo hacerlo pues cuando tengo carta de alguna persona conocida tengo la acción instantánea de contestarle y así no acabo nunca, es decir que no te apures que continuaré escribiendo con la acostumbrada asiduidad que puede ser ya te empalague, pues yo mismo reconozco que soy un peso de los grandes.
Mucho me extraña que digas lo de la carta del señor Escoda pues todavía no he recibido su contestación y de verdad que estoy impaciente. Puede que tengas razón al decir que seguramente el señor Escoda está muy ilusionado, pero yo lo veo negro de momento, aunque a veces y viendo ciertas cosas que no son para enumerar, llego a creer que no puede tardar el día que él con tanto aplomo ve aproximarse.
En la próxima Semana Santa no tendremos permiso, pero yo procuraré obtenerlo con cualquier escusa. Entonces ya hablaremos con más tranquilidad.
Celebro que la foto sea de tu gusto. Continuo estando con ruedas respecto al mencionado misterio pues tengo la mala costumbre de guardar solamente las cartas y romper los sobres, por lo tanto Dios sabe donde habrá ido a parar el que tú dices.

No tengo la más remota idea de lo que puede significar, espero lo aclares en la próxima.
Tu vida debe ser aburrida pero la mía no es muy divertida, pues me paso la semana trabajando como un negro y con mucha disciplina, de todas maneras me consuelo pensando que hago la España grande tal como quiere nuestro glorioso Caudillo a quien Dios dé muchos años de vida para poder levantar esta decaída España que quizás bajo su acertada dirección no tardará en adquirir sus antiguos dominios convirtiéndose así en un Imperio hacia Dios. No hace falta decir que con lo que dejo por bien dicho ya podrás hacerte cargo de los nobles sentimientos que me animan, pues ya sabes que soy un patriota cien por cien.
Desde aquí sigo con mucha expectación la evolución de la crisis internacional con sus repercusiones en nuestro país. Quizás de momento sea en esto en lo que podremos agarrarnos ya que no sabemos cómo acabará pues cada día aparecen nuevas e inesperadas complicaciones.

Nada más por hoy, saludar a todos los amigos, y piensa nunca que podré olvidaros y menos ahora.
Cuando escribas al señor Oncle Escoda sírvete darle muchos recuerdos míos.
Una cosa que me olvidaba. Ahora y en virtud de lo que más atrás daba a entender nos quieren hacer abreviar el curso para acabar lo antes posible.
Un fuerte apretón de manos de tu amigo

Ramón
 

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