viernes, 4 de octubre de 2013

Ramón Batalla 2 de Febrero de 1941


 



Zaragoza, 2-2-41

Srta. Francisca Lladós

Sabadell

Muy recordada amiguita: Mi ferviente deseo es que al recibir la presente te encuentres gozando de un excelente estado de salud.
Armado de mi homicida pluma me dispongo a darte una inyección de optimismo, que buena falta te debe hacer, pues ya me imagino que tu ultrasensible espíritu debe estar hecho una olla como consecuencia de la marea que impera en el lavadero internacional; además también debes estar triste porque nos encontramos en pleno mes de febrero o sea el mes en que las deliciosas féminas pueden charlar menos para consuelo de la humanidad y de los pobres casados.
Mis ocupaciones más o menos volátiles han impuesto un silencio a manera de paréntesis en nuestra correspondencia pero ahora que ya vuelvo a tener un poquito de tiempo, retomo nuestras relaciones.

De momento quiero decirte que me encuentro en Zaragoza maldiciendo los huesos a los agentes atmosféricos pues por su culpa estoy en situación de turista fracasado, puesto que nuestro material ya se encuentra incorporado a su nuevo destino, o sea, Alcalá de Henares y aquí sólo quedan los aparatos con sus respectivas tripulaciones. Como se nos llevaron las camas y demás utensilios necesarios a toda persona que quiera vivir tal como Dios manda, el mando nos ha dado permiso para vivir en la ciudad y así lo hago aunque gasto un dineral.

Bien, después de esta serie de disertaciones inútiles tengo el gusto de pasar a tratar de lo que más interés ofrece a dos personas, que como tú y yo, están ligados por unos pensamientos comunes, sin que eso lo interpretes mal pues ya sabes bien a que hago alusió; se trata, solamente, de comentar la evolución que van tomando los acontecimientos internacionales. Sería inútil que mi pluma poco expresiva intentara describirte la inmensa alegría que siento todos los días al leer en la prensa los progresos que hacen nuestros amigos italianos en el norte de África y otros lugares que no están al norte tales como Abisinia donde se ve que el dichoso Negu ya vuelve a hacer de las suyas y hace volver negros a los muy dignos representantes del Imperio Italiano. Es una alegría que no sé en qué se inspira pues verdaderamente los ingleses no me dan nada ni yo a ellos y quien dice a mi, dice a la grandísima manada de anglófilos que pululan por estos mundos de Dios; pero verdaderamente analizando la cuestión se llega a la conclusión de que toda persona que se tenga como tal no puede por menos de simpatizar con la causa gloriosa que defiende la Gran Bretaña; en efecto defendiendo a la Gran Bretaña nos defendemos nosotros pues su causa es la nuestra. Los diarios cada día nos informan de una serie de noticias a cual más alarmante sobre la inminencia de graves acontecimientos.

La prensa de aquí, a pesar de ser neutral (?), no deja de reconocer que Inglaterra es una potencia formidable y sus recursos son inagotables, si a ellos sumamos la fuerza terrorífica de los Estados Unidos no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que la gran Alemania se encuentra delante de un hueso un poco duro de pelar, a pesar de toda su gran fuerza "kolosal".
Me atrevo a creer que si el Reich no toma una decisión bien rápida será Inglaterra quien primero enseñara los dientes pues actualmente se está armando de una manera insospechada con la ayuda yanqui que cada día es más intensa, a pesar de los discursos perdonavidas que acostumbra a hacer Hitler. Roosevelt es un ingrato pues no sabe ver que el Reich está animado de las más pacíficas intenciones hacia el nuevo continente y sólo aspira a protegerlo tal como a los demás países que tienen la inmensa suerte de bostezar bajo su zapato militar. 

Hitler no se fía de Francia, el gobierno de la cual se encuentra nadando entre dos aguas a consecuencia de tener a los alemanes en casa e impresionada por los desastres ingleses en Libia. Estoy firmemente convencido de que Alemania está perdida pero también es seguro que antes de desaparecer del mapa dará un golpe final de desesperación parecido a los gestos que hace una persona en sus momentos finales, pero pese a quien pese y pase lo que pase la victoria nadie podrá quitársela al Imperio Británico ayudado por EE.UU, por lo tanto con más entusiasmo que nunca grita conmigo: Viva Inglaterra ya que de momento no podemos decir

¡¡¡VIVA CATALUÑA !!!!!!

Recibe un cordial abrazo de tu incondicional amigo


Ramón.


No escribas hasta nuevo aviso.

 

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